Diccionario Impulso (I)

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El día de hoy arrancamos un apartado del blog que busca aclarar algunas disyuntivas que podemos tener día a día. ¿Cómo haremos esto? Explicando algunas palabras, que nos servirán para tener claro conceptos útiles que podremos aplicar en el trabajo. Al grano con las palabras elegidas el día de hoy:

Autoridad vs. Poder:

¿Qué es el poder? El poder, según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) es la facultad o potencia de hacer algo.  Si yo puedo hacer que un empleado haga un trámite por mí, tengo el poder suficiente para que eso suceda.

Naturalmente, existen  poderes mayores que otros y hombres más poderosos que otros. Un Gerente General tiene el poder de mover los hilos de su empresa, y por lo tanto de afectar a muchas personas entre empleados, proveedores, clientes, competidores, etc. Otros hombres tienen el poder de mover el tipo de cambio, o de comenzar una guerra y poner en peligro millones de vidas humanas, o simplemente el poder  de que su perro dé vueltas.

En el ámbito laboral, el poder es otorgado por medio de la escala jerárquica que se tenga en la empresa. El famoso jefe – odiado, temido o querido, según sea el caso – será el que tenga el poder sobre mí para decirme qué hacer, a dónde ir, cuántas cucharadas ponerle a su café, etc, etc, etc. El jefe ya tiene bajo el brazo, desde que es nombrado jefe, poder sobre sus subordinados.

Sin embargo, ¿qué pasa con los jefes que no son escuchados por sus subordinados? ¿Con aquellos que, por más que tengan el poder, en la práctica pareciera lo contrario? Tal vez, lo que esté faltando, es autoridad.

La autoridad, a diferencia del poder, tiene que ver con la legitimidad de ese poder. ¿Es válido, justo, que mi jefe tenga poder sobre mí? Si es una persona seria, ética, profesional, ejemplar, ciertamente tendrá autoridad. Si mi jefe es una mala persona, poco ético, y encima veo que yo sé más que él, mi jefe no tendrá autoridad sobre mí.

Un jefe con poca autoridad igual tendrá el poder – como todo jefe – sobre sus subordinados, quienes harán lo que él diga. Pero, al no tener autoridad, el jefe no tendrá un apoyo real de su equipo, no será escuchado y por lo tanto, hace un pobre líder. El poder no basta para liderar. Todo jefe tiene poder; la autoridad, hay que ganársela.

Y ustedes, estimados lectores ¿Cómo manejan el poder? ¿La autoridad? ¿Recuerdan algún jefe que no haya tenido autoridad?

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