Identificando a tus colaboradores

La capacidad de liderar equipos de trabajo es una cualidad que todos debemos ir mejorando paulatinamente, así tengamos a 100 personas bajo nuestro cargo, 5 o ninguna. Siempre vamos a vivir ocasiones donde tendremos que demostrar nuestras dotes de líder, y para hacerlo bien es clave que aprendamos a “leer” a nuestro equipo de trabajo.

En Impulso Consultores creemos que uno de los principales atributos que debemos identificar en las personas con las que queremos lograr resultados es la combinación Actitud – Aptitud. Empecemos definiendo muy brevemente cada uno de estos términos:

–          Actitud: Voluntad para encarar las actividades.

–          Aptitud: Conocimiento o capacidad para desarrollar ciertas actividades.

Entonces, siguiendo con nuestro objetivo de “leer” a las personas con las que interactuamos, nosotros proponemos analizar ambos atributos de manera conjunta y no de manera aislada, en ese sentido queremos mostrarles el siguiente cuadro:

 

Gráfico 1. Identificando a los colaboradores.

Analicemos cada posibilidad de combinación de atributos y veamos las estrategias sugeridas a seguir:

  1. Aptitud Mala versus Actitud Mala

En este caso (ver cuadrante “a” en el gráfico) estamos frente a un colaborador que no posee las habilidades que necesitamos, lo cual es ciertamente grave, pero también estamos ante una persona que no posee la actitud de mejoría, lo que empeora mucho más la situación. En esta situación, lo normal sería reubicar a dicho colaborador en algo totalmente diferente a lo que venía desempeñando, tanto en entorno como en funciones, prescindir de esta persona es es algo que también se sugiere en estos casos.

  1. Aptitud Mala versus Actitud Buena

Nos encontramos en el cuadrante “b” del grafico referido, en este caso estamos ante un colaborador que tiene toda la actitud orientada al cambio, la mejora, etc., sin embargo, carece de algunas habilidades para desempeñar ciertas funciones que se le encomendaron. En la mayoría de situaciones solucionaremos este problema ejecutando un plan de capacitaciones intensivas, no obstante, debemos tener mucho cuidado con ciertas aptitudes que no son capacitables fácilmente, principalmente aquellas que requieren de un alto grado de especialización.

  1. Aptitud Buena versus Actitud Mala

En esa situación (cuadrante “c” del gráfico) nos encontramos ante un colaborador con buen potencial en habilidades, sin embargo no tiene la actitud correcta que permita canalizar toda su capacidad en el logro de objetivos. Generalmente lo que hace falta en estos casos es motivación e incentivos hacia este colaborador, debemos fijarnos en variables como el clima organizacional, el nivel de empoderamiento del trabajador, los beneficios que posee, el salario, la calidad de jefes a los que reporta, etc. Es importante analizar todos estos componentes porque de una buena combinación de los mismos obtendremos esa motivación que cambie la actitud identificada.

  1. Aptitud Buena versus Actitud Buena

Identificada en el cuadrante “d”, es el escenario ideal con el que todo líder quisiera encontrarse en una organización, sin embargo, solo algunos colaboradores caerán en esta categorización, el plan con estas personas es claro, fortalecer sus aptitudes y actitudes, con el fin de que en un mediano y/o largo plazo empiecen a tomar nuevas responsabilidades más retadoras. Es propicio también valernos de estos buenos elementos para esparcir los buenos hábitos que posean en todos los demás miembros de la organización.

Recordemos que, al tratarse de personas con quienes tratamos, cada caso es muy particular, sin embargo creemos firmemente que lo expuesto es un buen mecanismo para empezar a diseñar un plan de acción con nuestros colaboradores.

Y usted amigo lector, ¿Qué tipos de colaboradores tiene en su organización?, ¿ha logrado migrar a sus colaboradores de un cuadrante a otro?, ¡anímese a contarnos sus experiencias!

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